Reforma constitucional del 49':
La Constitución Argentina de 1949 fue una reforma realizada a la Constitución argentina en ese año, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón. Mediante dicha reforma la Argentina incorporó a su Constitución los llamados derechos de segunda generación que caracterizan al constitucionalismo social y estableció la igualdad jurídica del hombre y la mujer, amplió el ámbito de la justicia militar y permitió la reelección indefinida del Presidente y del Vicepresidente de la Nación, entre otras reformas. La Constitución de 1949 fue derogada luego del golpe de estado del 16 de septiembre de 1955, por una proclama del gobernante militar de facto.
Los convencionales constituyentes de 1949 pertenecieron al peronismo, que obtuvo la mayoría, y al radicalismo que obtuvo, la minoría.
Entre otros participaron los siguientes convencionales:
Peronistas:
Arturo Sampay, es considerado unánimemente como el padre de la Constitución de 1949
Domingo Mercante, militar e hijo de un importante dirigente sindical ferroviario socialista y ex Secretario de Trabajo, diseñó junto con Perón, la estrategia de alianzas con el movimiento obrero en 1943.
José Espejo, dirigente sindical,
Ítalo Luder, jurista, profesor de Derecho Constitucional en las universidades de Buenos Aires,
Pablo A. Ramella, jurista; destacado constitucionalista sanjuanino.
Moisés Lebensohn, político; fue uno de los renovadores de la Unión Cívica Radical,
A. Aráoz de Lamadrid;
Alfredo D. Calcagno;
R. Lascano
Convención constituyente
La Convención Constituyente se reunió en Buenos Aires. Comenzó las sesiones preparatorias el 24 de enero de 1949, sancionó el nuevo texto reformado el 11 de marzo y concluyó con el juramento el 16 de marzo de ese año.
Los convencionales de la UCR solo asistieron a la primera sesión ordinaria del 8 de marzo, plantearon su disconformidad con la convocatoria, y se retiraron de las sesiones.
La ausencia del radicalismo empobreció los debates. Solo Sampay tuvo participaciones de gran altura analítica. En sus extensas participaciones Sampay insistirá en un concepto importante: la reforma constitucional buscaba entre uno de sus objetivos básicos promover la participación del Estado en la economía, pero con un sentido complementario y supletorio de la actividad privada. Reclamaba Sampay un Estado Interventor pero:
“como poder supletivo e integrador, para afirmar un orden positivo, restituyendo o asegurando al hombre la libertad necesaria a su perfeccionamiento
Segundo plan quinquenal (1953-1957):
Su principal objetivo era mejorar los rendimientos en el sector agropecuario, área energética y la industria pesada y minera, como también una serie de mejoras en la infraestructura (transportes, caminos y obras hidroeléctricas).
Perón buscó inversores extranjeros buscando beneficios para poder otorgar créditos al Banco Industrial. Esto permitió el ingreso de numerosas empresas extranjeras.
Aunque el plan no tuvo éxito, la economía seguía dependiendo (en su mayoría) de las importaciones, y la industria liviana permaneció estacionada, como una actividad secundaria.
Al optar por este brusco desvio en la economía, Perón debió afrontar las consecuencias. La oposición lo acusó de "entreguista" por haber promovido las inversiones extranjeras, y perder la estatización de los servicios.
Peron perdió apoyo de los obreros debido a la reducción del nivel de vida, pero tambien de los comerciantes, ya que los acuso de haber sido responsables de la inflación. Debido a esto aumentaron las huelgas a las cuales Perón reprimió severamente.
Los trabajadores industriales vieron como se desalentaba su actividad por la transferencia de recursos a la industria pesada, estatal y al sector agropecuario. Lo que también provocó un aumento de las huelgas
Perón respondió a esto aumentando la represión y la propaganda política del justicialismo.
Plan de Ajuste:
Al terminar la guerra, en el año 1959, Argentina había mantenido un equilibrio económico pero se vio perjudicada con la interrupción de Estados Unidos que le restringió los transportes e inundo el mercado con cereales subsidiados, que hizo que la participación nacional disminuyera. Las dificultades para vender cereales y carne produjo una reducción en la producción agropecuaria que le siguió un gran crecimiento en el consumo interno, las materias primas avanzo en el sector metalúrgico y se fabricaban productos importados y como consecuencia de esto, aumento la mano de obra en la industria.
Al ver la situación por la que atravesaba el país, Juan Domingo Perón buscó una solución en el afianzamiento de la economía interna, teniendo en cuenta a los trabajadores y sus intereses. Presento el 1º Plan quinquenal que aumento el empleo, el incremento del gasto social, y aumento salarial.
Entre 1946 y 1948 su objetivo principal fue modificar la distribución de los ingresos para hacer un nuevo orden social. Lo que uso para esto fue administrar créditos, subsidiados para financiar subas de salario, aumento del déficit fiscal para mantener el nivel de actividad laboral. El modelo distributivo peronista tuvo una debilidad que fue la dependencia de las industrias de los insumos importados. La intervención del estado estuvo orientada a captar una parte de las divisas provenientes de las exportaciones de la burguesía agraria y derivarla por diferentes vías hacia el sostenimiento del sector industrial, los principales instrumentos estatales fueron El Banco central y el Instituto Argentino para la promoción del intercambio (IAPI).
La política económica de Perón hizo que los sectores agroexportadoras no tengan el poder de decidir las políticas públicas. Adopto una actitud defensiva y de no cuestionamiento frente a un estado que transferían parte de las ganancias a otros sectores. Todo lo que duro la etapa de la expansión económica, toleraron la intromisión del gobierno en sus negocios. En 1949 aparecieron las primeras sospechas del deterioro de la economía, y el peronismo entro en crisis.
Se puso en marcha el segundo Plan Quinquenal como plan de ajuste que intentó detener la inflación y aumentar la producción por medio de la reducción del consumo popular, el congelamiento de precios y salarios, el recorte de los gastos del Estado, los incentivos a la producción y a la exportación agropecuaria, la apertura a la entrada de capitales extranjeros y la disminución de la presencia del Estado como empresario.
Los efectos de esta política, tuvieron rápidos resultados: la inflación disminuyó, la actividad agropecuaria mejoró y la producción recuperó los niveles anteriores a la crisis. Pero, sin embargo, hubo mucha tensión social en 1954 y ya superada la fase recesiva y concluida la tregua salarial, los sindicatos reiniciaron la lucha por la distribución del ingreso desplegando una intensa ola de huelgas.
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